¿Quiénes son los beneficiarios legales en caso de una herencia sin testamento?

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En nuestras últimas publicaciones hemos tratado de aclararte las principales dudas que te pueden surgir a la hora de realizar tu testamento, además de prestar una atención especial a las posibilidades que ofrece la ley en el caso de ser beneficiario de una herencia con deudas.

Una vez tratados estos aspectos, desde Consejero Legal consideramos conveniente completar esta información con un supuesto que se produce en más ocasiones de las que podemos suponer a primera vista, como es el caso de concretar los herederos legales de una persona fallecida que no ha realizado testamento o no lo ha depositado legalmente ante notario.

Consejero Legal resuelve tus dudas legales

En caso de que una persona fallecida no haya realizado testamento a través de cualquiera de las alternativas establecidas por la ley, desde Consejero Legal debemos aclararte que nuestro ordenamiento jurídico establece de forma clara quiénes serán los herederos directos o beneficiarios de esta sucesión legítima, tal y como se recoge a continuación:

Hijos o descendientes directos; serán los primeros beneficiarios de una herencia sin testamento, sin que sea posible realizar distinciones entre aquellos concebidos dentro o fuera del matrimonio, siempre que hayan sido reconocidos legalmente, o en caso de adopción, ya que todos disfrutarán de los mismos derechos hereditarios.

Progenitores y ascendientes directos; en caso de que la persona fallecida no tenga descendientes, los beneficiarios legales pasarán a ser sus progenitores, a partes iguales si ambos están vivos o en su totalidad si únicamente está vivo uno de ellos.

De igual forma, en el caso de que ambos falten, pero pervivan los abuelos del fallecido, la herencia se distribuirá de forma equitativa, tomando como referencia cada una de las familias, y no la presencia de uno o los dos por ambas partes.

Cónyuge; a pesar de lo que se pueda pensar a primera vista, en caso de ausencia de testamento el cónyuge de la persona fallecida ocupa la tercera posición en la línea hereditaria, por detrás de descendientes y ascendientes directos.

Esta es una de las principales razones que motiva la redacción de testamento una vez que se contrae matrimonio, para evitar la desprotección del cónyuge en caso de un fallecimiento prematuro o inesperado, que podría afectar a una parte considerable de los bienes gananciales o, incluso, más aún si existe separación de bienes.

Parientes colaterales; donde se encuadran tanto hermanos como sobrinos del fallecido, y siempre en ausencia de las figuras anteriores, aunque en este caso la distribución entre hermanos será totalmente equitativa y, si se produce entre sobrinos, se deberá realizar una distribución previa por cada grado de parentesco.

En otras palabras, los sobrinos de una persona fallecida serán beneficiarios a partes iguales de la parte que correspondería a su progenitor como hermano de este, lo que puede justificar la existencia de diferencias en función del número de hijos de cada uno.

Demás parientes directos; la ley establece el derecho a herencia sin testamento solamente hasta cuarto grado colateral directo, o lo que es lo mismo, hasta el grado de primos del fallecido, que solamente dispondrán de derechos hereditarios en ausencia de todos los anteriores.

El Estado; en último caso, si no existen familiares directos de ningún tipo será el Estado el que se haga cargo de los bienes hereditarios, con la obligatoriedad de destinar un tercio de estos a organismos dedicados a la atención social y la beneficencia en el ámbito local o municipal, otro tercio a instituciones de ámbito provincial y, por último, otro tercio a la cancelación de deuda pública estatal, salvo que se determine otro uso de forma expresa en Consejo de Ministros.

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